Los tiempos nuevosJosé Ingenieros
Losada
Un testimonio de la buena leche que la revolución rusa despertó en los intelectuales de todo el mundo. Aquí, Ingenieros adopta el papel de testigo y denunciante de la política que él considera obsoleta. Su discurso revolucionario suena desactualizado, pero no podemos desoírlo del todo, ni evitar una sonrisa nostálgica al compartir ciertos puntos de vista que, lamentablemente, no llegaron a plasmarse en ese sueño al que llamó sociedad futura.
Escuchamos a un Ingenieros antibélico: la humanidad necesita fe; pero una fe puesta en el futuro, que no le sirva de consuelo sino de esperanzas, que la impulse a luchar activamente contra las causas del mal, que sea fuerza renovadora y no regresiva pasividad.
Y al leerlo no podemos evitar la relación Bush-Ratzinger-Fundamentalismo Islámico. ¿O sí podemos?
Parece difícil no hinchar el pecho con sus palabras porque a pesar de toda el agua que pasó debajo del puente, de las decepciones políticas, de la incongruencia en las urnas y la demencia de las botas, deseamos oír una voz esperanzadora diciendo: los viejos rutinarios y los jóvenes domesticados confiaban en que un riguroso militarismo sería dique eficaz a la ascendente marea de la democracia y esperaban que una fervorosa regresión al misticismo envenenaría en sus fuentes la ideología emancipadora.
Un libro nostálgico, que nos llena de emoción y un tanto de bronca; porque hubo una idea y también hubo voluntades pero faltó verdadera convicción. Y sin ella, la ideología socialista está condenada.
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